miércoles, 9 de diciembre de 2015

Resumen del artículo : LEER Y ESCRIBIR EN EL DOCTORADO O EL RETO DE FORMARSE COMO AUTOR DE CIENCIAS



UNIVERSIDAD NACIONAL MAYOR DE SAN MARCOS
          (Universidad del Perú, DECANA DE AMÉRICA)
Facultad de Educación

Resumen del artículo
LEER Y ESCRIBIR EN EL DOCTORADO O EL RETO DE FORMARSE COMO AUTOR DE CIENCIAS
Autores: Alma Carrasco y Rolli Kent

El texto aporta una revisión de literatura sobre los procesos involucrados en la construcción de autoría científica, con el propósito de reflexionar sobre las etapas que conforman la trayectoria del aprendiz o doctorando para llegar a ser un investigador autónomo. Se sitúa particularmente en el terreno de la formación de estudiantes de doctorado de laboratorio. Con la finalidad de dar cuenta de momentos, prácticas y procesos del itinerario formativo de un científico, se ofrece un marco analítico, inspirado en Overington (1977), para ubicar dichas etapas.
El laboratorio como entorno de aprendizaje
El conocimiento y las destrezas tácitas sobre las convenciones de comunicación son muy importantes y se adquieren a través de la inmersión en el lenguaje de la ciencia.
Las áreas de laboratorio, en donde se desarrolla la investigación experimental, se distinguen claramente: una contiene aparatos; otras, equipo de disección, libros y material de lectura, mesas y sillas para leer y escribir.
 Desarrollar experiencia personal como científico en el laboratorio es un requisito fundamental para aprender a construir discursos persuasivos. Es común, también, que en un laboratorio se desarrolle una división del trabajo que va más allá de los roles aquí descritos (estudiantes, posdoctorados, visitantes y jefe). El trabajo de laboratorio es forzosamente colaborativo, tanto en el proceso experimental mismo como en la producción de textos que conducen a las publicaciones. La colaboración y el flujo abierto de personas, ideas y datos son evidentes y de hecho resultan prácticas fundamentales en la investigación. Esto no significa, sin embargo, que no existan jerarquías y competencia entre investigadores. Justamente en esta convivencia de prácticas colaborativas, jerarquías, división compleja del trabajo y esfuerzo competitivo por salir adelante reside la peculiaridad de la actividad científica en tanto que institución social.

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